JUGAR de André Stern


“En la infancia en esos años maravillosos esta la oportunidad de cambiar la historia”

Hace unos meses compartí este libro en un post en mi perfil de instagram, y ciertamente queda muy pequeño para ilustrar lo inmenso que es este texto. A mí personalmente me sumergió en mi niñez y toco varias fibras sensibles hoy en mi ser madre.

Quien es Andre Stern? Músico, compositor, lutier, profesor, autor, periodista, y conferencista, pero sobre todo un ser que siguió jugando con el mismo entusiasmo que un niñe. Nació en 1971 y como cualquier otro niño empezó a jugar. En su casa recibió una absoluta confianza en sus capacidades de autoaprendizaje. Stern no fue a la escuela tradicional, pero continuo jugando, experimentando y ocupando sus horas en aquello que le interesaba de forma espontánea, sin imposiciones externas. 

Con su primer libro Yo nunca fui a la escuela, traducido a varios idiomas, abrió un enorme debate sobre la educación. Jugar, su segundo libro y el que aquí nos convoca, esta atravesado por su visión y experiencia como padre adentrándonos en relatos sobre como se despliegan y desarrollan las capacidades innatas en sus dos hijos.

Qué es el juego ? Un necesidad. “Los niños no juegan para divertirse, distraerse u obtener placer” dice Stern. El juego es emoción pura, y cuando André habla de juego refiere al juego libre, aquel que parte de la propia disposición y necesidad del niñe, de su hacer espontáneo, con silencios, divergencias y apropiaciones. Jugando los niños pueden crear esos momentos únicos e irrepetibles en los que el sentido les pertenece solo a ellos.

“olvidamos el 80% de las cosas que nos obligan a aprender de memoria. Nos cebaron con ellas a la fuerza y no nos emocionaron, así que no pudimos hacerlas nuestras. Nuestros centro emocionales inactivos no permitieron qué se enraizaran en la memoria a largo plazo”. Este número me impacta , me hace pensar en mi historia, en mi aprendizaje de niña, en todos los contenidos que por años y años creí incorporar, y al mismo instante reafirmo la existencia la maravillosa capacidad autodidacta que todos tenemos, de niñes y en la vida adulta también, donde solo es posible apropiarse de eso que nos conmueve, nos mueve, nos pone en movimiento interno y externamente. 

Todo el recorrido por  Jugar tiene el propósito de dejar mas que claro que el juego es el mejor dispositivo de todo aprendizaje duradero, y esto sucede solo cuando nuestros centros emocionales se activan, cuando algo nos emociona, y cuando nos convoca lo nuevo.


“Cuando el niño conoce algo nuevo enseguida se pone a jugarlo”

En uno de los pasajes del libro Stern narra como su hijo juega a tocar el violín. Esta escena fue muy valiosa para mi por eso se las quiero compartir. Le han regalado un violin a Antonin y él simplemente lo toma y juega a tocarlo. Y mientas su hijo juega con su nuevo violín, André, lejos de modificarle la forma en la que el niño toca el instrumento, lejos de corregirlo, dejó que siga haciéndolo como Antonin quería que fuera. Porque André era consciente que su hijo llevaba años viendo videos de violinistas y observando sus gestos, y por eso simplemente confió en él, en su juego. Además sabía que una posible intervención o corrección podía hacer que la música tempranamente dejase de ser un juego para ser una tarea. Días más tarde, sin ningún entrenamiento, Antonin comenzó a sujetar el arco del violín correctamente. Lo habían dejado SER.


“Yo solo he comprendido de verdad las cosas complejas jugándolas”. Así fue en su pasado y así es como hoy su hijo juega a todo lo que descubre ya sea con su violín o dibujando el manual de instrucciones de la cortadora de pasto de su casa. Y porque se juegan una y otra vez ?, porque es la reiteración el elemento indispensable para todo proceso de asimilación y el juego su único puente. 

En este sentido me parece muy valioso lo que esta proponiendo Stern al decir que mientras menos experiencias negativas tengan los niñes con lo nuevo, mas placentero será su encuentro con eso que aun desconocen, desde un lugar que no exista el temor. Después de leer este capitulo me es mas evidente que muchos de los condicionamientos que surgen en la infancia aveces podrían pensarse que no lo son, como el querer enseñarle a un niñe pequeño como adoptar una postura correcta para tocar un instrumento y desde ya con las mejores intenciones. Y otra vez vuelvo a el confiar, confiar en su tiempos, en sus capacidades, y dar lugar siempre al juego el papel protagónico, porque jugamos para comprender los procesos. 

“En un momento dado, la utilidad se une al juego. Aunque todavía se trate por completo de un juego, un puente hacia la nación de trabajo aparece y se desarrolla”

 Cuando se produce la unión se da de forma espontánea, como el juego que fascina a Antonin, transportar con su kart a pedales envases que juntan en la casa al contenedor de reciclaje que esta a unas cuantas cuadras . Su hijo engancha su pequeño remolque y lleva las veces que sea necesario a vaciar su cargamento. 


“Los objetos a su alrededor no son mas que puentes”

Hace unos meses justo había terminado de leer este libro, y estando en plena sesión de terapia comencé a hablar de mi juego preferido de niña. Me sumergí por más de media hora en ese mundo aveces olvidado pero que poco a poco se me aparece en mi hacer, en mi costura. Y mientras recordaba me daba cuenta que esa casita que yo creaba a la cual tengo casi intacta en mi retina de la memoria, era hecha con todos elementos que tenia en mi casa de la infancia. Lo mas maravilloso fue volver a darme cuenta que mi percepción de los objetos por esos años estaba puramente teñida por mi juego. Todo era posible de transformar, yo no veía tarros de dulce de leche yo veía mesitas, tampoco bandejas de esas de tergopol para el fiambre sino perfectos sillones una vez que podía cortar la bandeja en dos, tampoco veía la mesa enorme de mi comedor, sino el perfecto piso de madera para mi casita, y menos los cubitos de hielos sino nieve, nieve de vacaciones de invierno, y asi podria seguir enumerándolos. 

Hoy Stern le pone palabras a esas experiencias vividas, todos en la niñez somos capaces de transformar cualquier objeto en una joya preciosa. “El pensamiento divergente da a los niños la capacidad de hacer de una caja un coche, o aveces ni siquiera hace falta un objeto y basta con verter en una taza imaginaria el te de una tetera imaginaria”.

Pero qué sucede con los juguetes comprados dice Andre. Los niños quieren replicas lo mas fiel posible a la realidad. Los niños quieren pertenecer al mundo y quieren que sus juguetes sean lo más fiel posible para adaptarse a él. “Les gustan los animales y le damos pokemons. Entonces les gustan los pokemons. Y piensan en Pokemons. Les gustan las muñecas y les damos barbies. Estos son los denominados objetos-Zombies creados por el marketing, objetos que nada tienen que ver con ese mundo al cual quieren acceder, al cual quieren que entre en su juego, y así no pudiendo incorporar a su juego objetos realistas terminan aceptando estos objetos que parecen ser “buenos” para las personas de referencia. 

“Los niños quieren pertenecer al mundo”

Menos Ironia

Menos Material

Menos Preparación para

Menos Adaptación

Menos intención


Mas Autenticidad

Mas Conecxion

Mas Colectivo

Mas Franquza

Mas Confianza


Bonus Track

André Stern es hijo de un reconocido pedagogo Arno Stern, y en este libro aparecen ademas de varias citas a su padre, experiencias personales de él en su rol de abuelo. Me intrigo saber quién había criado a André, porque el como cite al inicio no tubo una educación en el sentido formal, sino recibió su educación en su hogar de la mano de su madre y su padre. 

Arno Stern nació en Alemania en 1924, de origen judío huyo a Francia cuando Hitler tomo el poder. A sus 20 años es puesto al cuidado de un grupo de niños huérfanos de guerra en un orfanato Suizo. Fué entonces cuando a falta de experiencia apareció el inicio de algo que ni el imaginaba, Arno simplemente dejo que esos niños pintaran de forma libre. Y sucedió que los resultados tuvieron un inesperado éxito lo cual lo llevo a seguir investigado en torno al dibujo infantil , abriendo un taller de pintura en Paris. Pero no termino allí su periplo, se dedicó a viajar por el mundo llevando sus investigaciones a diversas tribus con poco contacto con occidente en pleno siglo XX para así confirmar lo que había creído descubrir en ese orfanato Suizo. Su descubrimiento es llamado y conocido mundialmente como la Formulación. En sus palabras La formulación es un código universal que utilizan los niños en las representaciones de sus sus huellas. He constatado que son siempre los mismos elementos que aparecen en todos los niños. No son cualquier figura, no hay ninguna fantasía, ni imaginación. Fue en 1950 cuando me pregunte si todos los niños reproducían las mismas formas y figuras y si estas podían estan en relación con su entorno . La primera pregunta que me hice fue cómo podía ser que todos los niños dibujaran un techo triangular encima de una pared cuadrada para representar una casa pero que ninguno viviera en un hogar así. Sin embargo todos (franceses, americanos, españoles, italianos, alemanes…)lo dibujaban de la misma manera. He ido por todo el mundo buscando estilos de vida diferentes, con poblaciones no escolarizaras a las que no se les había facilitado imágenes, y el resultado es que reprodujeron exactamente las mismas formas. Con lo cual he llegado a la conclusión que existe un código universal al que he llamado la formulación”



Por ello, Arno demuestra que independientemente del origen, cultura o educación, todas las personas empiezan a dibujar de la misma manera. Su teoría se llama semiología de la expresión y para ilustrar esto llevó adelante un dispositivo llamado “Closlieu”. Este consiste en instalar un cuarto con cuatro paredes empapeladas de papel blanco y en el centro del mismo hay una mesa-paleta con 18 colores de pintura. Es el Juego libre de pintar. En el no hay limite de edad, pero la clave es dejar jugar libremente, no intervenir, no influir y ver que estos dibujos, surgen de esa memoria o código universal como él lo ha denominado. 






Mi carrito